AI WEIWEI: Circle of Animals / Zodiac Heads


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“Una sociedad sin libertad para hablar es un oscuro pozo sin fondo. Y cuando está tan oscuro, todo lo demás empieza a brillar”, dice una de las citas más repetidas por Ai Weiwei (1957, Beijing), artista que presenta en el CAC Málaga, por primera vez en España, la exposición Circle of Animals / Zodiac Heads.  Esta frase define el carácter crítico del artista que usa su obra para denunciar la represión y la censura, motivo por el cual llegó a ser apresado en abril de 2011 durante 81 días por el régimen chino y que, hasta el pasado 22 de julio, mantuvo una orden sobre él que le prohibía viajar fuera del país. Circle of Animals / Zodiac Heads es un conjunto de 12 esculturas de bronce realizadas en 2010 de más de tres metros de altura cada una que representan las cabezas del zodiaco chino.

Para Fernando Francés, director de CAC Málaga: “Weiwei sabe qué es lo que quiere expresar con su arte y esto lo hace con extrema precisión. La búsqueda constante de la provocación en su trabajo tiene como claro objetivo remover conciencias, sus obras no son solo el resultado de un proceso creativo: su trabajo es el resultado de las experiencias vividas por él y por sus compatriotas. Un artista visual cuyo arte provoca, desafía, choca… Un hombre que usa el arte como un arma de protesta, un arma cargada con veraces balas”.

Conocido sobre todo por su continua denuncia de falta de libertades en China y oposición al régimen del país, Ai Weiwei opera a escala global en todos los formatos y canales recurriendo, como temas fundamentales, a el inconformismo, la disidencia y la condición mediática. Con sus obras busca la contemplación de la tradición china en un nuevo contexto. Así, por ejemplo, las piezas que componen Circle of Animals / Zodiac Heads están inspiradas en la fuente-reloj del palacio de verano de Yuaming Yuan, un complejo de estilo versallesco construido en el siglo XVIII por la corte china y cuyos jardines y edificios fueron arrasados durante la Segunda Guerra del Opio en 1860.

El espíritu reivindicativo de Ai Weiwei se forja en el artista desde su juventud. Su padre, Ai Qing, un prestigioso poeta chino, además de recibir  la prohibición de publicar sus obras, fue desterrado a una granja de Manchuria en 1958, impidiendo a su familia el acceso a libros y a lectura. A su vuelta a Beijing en 1975, Ai Weiwei se sumergió en la vida cultural y activista de la ciudad. Poco después, viajó a Estados Unidos para estudiar el Pop Art, el Arte Conceptual y el Minimalismo que, junto a artistas como Marcel Duchamp o Andy Warhol, se convirtieron en las corrientes y personajes más influyentes en su obra.

Uno de los factores clave en el aumento de la dimensión internacional de Ai Weiwei y su obra fue la incorporación de Internet, medio que descubrió en 2005 y que convirtió en su altavoz, entre sus canales de difusión. “Internet es lo que más me ha afectado y me ha encendido”, ha reconocido en alguna ocasión el artista.

Durante los 600 días que ha tenido prohibido salir de su país, sus obras han visitado museos de todo el mundo. Entre sus exposiciones más destacadas se encuentran So Sorry, en el museo Haus der Kunst de Munich en 2009; Sunflower seeds, celebrada en la Tate Modern Gallery de Londres en 2010; o algunas más recientes como According To What, en el Museo Hirshorn de Washington en 2012; y Evidence, en el Martin-Gropius-Bau de Berlín, y @Large, en la Prisión de Alcatraz de San Francisco, en 2014. El pasado 6 de junio de 2015 inauguraba en el Distrito Artístico 798 de Beijing la que ha sido su primera exposición en China.

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