Grabados de Rafael Pellicer


INFORMACIÓN


Hijo del escritor cordobés Julio Pellicer, siente desde pequeño una atracción especial por la pintura. Con doce años se matricula en la Escuela de Artes y Oficios de Córdoba (1918), estudiando posteriormente en la Escuela Superior de San Fernando. Allí será discípulo de su tío Julio Romero de Torres, aunque no se influenciará de él.
Con el tiempo llega a ser director de la Escuela de Paisajistas de El Paular y profesor de dibujo en la Escuela de Artes Gráficas de Madrid; así como académico de pintura de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, catedrático de la Escuela Central de Bellas Artes y secretario del Círculo de Bellas Artes.

Su estética transcurrirá siempre por el sendero del realismo en ese nuevo camino de “vuelta al orden” que se produjo en España durante la posguerra. Sus especialidades serán la pintura y el grabado, siendo éste último practicado con asiduidad siguiendo la línea abierta por los grabadores españoles modernos, de Francisco de Goya a Ricardo Baroja y Pablo Picasso, sin olvidar otras figuras menores como Manuel Benedito o José Gutiérrez-Solana.

Consciente de ello, donó a este museo sus mejores grabados, aquellos que fueron premiados en certámenes nacionales: El relojero, El cerero (Terceras Medallas en 1932 y 1936) , Cantores (Primera Medalla en 1945), o Lluvia (1945). Los cuatro figuran en esta exposición, a la que se han sumado otros de la carpeta de la tirada realizada por la Calcografía Nacional en 1974, prestados por el Museo del Grabado Español Contemporáneo de Marbella, hasta hacer un total de veintiuno.

A ello habría que sumar, en 2014, el depósito de dos de sus lienzos por parte de su familia para que Pellicer figurara en la exposición permanente del Museo. De esta suerte, el artista ha quedado vinculado definitivamente con Córdoba, ciudad a la que desde siempre le unieron muchos lazos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario